Por qué las lesiones crónicas te envejecen: cómo la fisioterapia frena el deterioro físico

Envejecer no es sinónimo de moverse menos

Existe una idea muy extendida que no comparto: la tendencia a atribuir la pérdida de movilidad, el dolor articular y la inestabilidad física de las personas mayores al propio envejecimiento. Como si fuera inevitable. Como si no hubiera nada que hacer. En mi experiencia de más de 25 años como fisioterapeuta, esa creencia, en la mayoría de los casos, no es verdad y puede ser perjudicial.

La causa principal de que las personas se vuelvan progresivamente más inactivas a medida que envejecen no es la edad en sí misma. Es el estado deficiente del aparato locomotor: las lesiones no curadas, la tensión muscular acumulada, las articulaciones sin movilidad trabajada. Eso es lo que limita la vida. Y eso se puede tratar con fisioterapia.

El efecto acumulativo de las lesiones no tratadas

Una persona de setenta años realiza, de media, menos de la mitad de la actividad física de intensidad moderada o alta que realizaba a los cuarenta. Y a partir de esa edad, la reducción se acelera. Es tentador explicarlo por el deterioro natural del organismo, por los dolores que se acumulan con los años o por la pérdida gradual de capacidad aeróbica y fuerza. Pero, en mi opinión, el factor principal son las lesiones crónicas. Es decir: las lesiones que nunca se trataron correctamente.

Cada lesión no resuelta limita el movimiento en una zona del cuerpo. Esa limitación genera compensaciones en otras zonas, que a su vez generan nuevas tensiones y nuevas lesiones. El cuerpo se va adaptando a un rango de movimiento cada vez más reducido, y lo que en un principio era una molestia puntual con el tiempo se convierte en un deterioro físico que condiciona la vida entera. Los huesos, los músculos y las articulaciones son el soporte del resto de estructuras vitales. Cuando ese soporte falla, todo lo demás se resiente.

“Las lesiones crónicas, las lesiones no curadas, son la principal causa de que las personas se vuelvan más inactivas y se deterioren a un ritmo constante. No hay que atribuir a la edad lo que en realidad es consecuencia de un aparato locomotor sin reparar.”

Lo que la fisioterapia hace que la edad no puede deshacer

Las personas mayores que mantienen el cuerpo trabajado con fisioterapia se mueven mejor, tienen mejor postura, más equilibrio y una mayor conciencia propioceptiva de su cuerpo en el espacio. Eso es la diferencia entre una persona que puede caminar, subir escaleras, agacharse y mantener su autonomía, y una persona que empieza a evitar esas actividades por miedo a caerse o a hacerse daño.

Las caídas en personas mayores son uno de los principales factores de deterioro físico acelerado. Y en la mayoría de los casos son prevenibles. Un aparato locomotor en buen estado, con musculatura activa y articulaciones móviles, proporciona el equilibrio y la estabilidad que evitan esas situaciones. La fisioterapia preventiva en personas mayores es una medida de salud de primer orden.

A qué edad hay que empezar a cuidar el aparato locomotor

La respuesta corta es: a cualquier edad. En mi clínica trato a pacientes de todas las etapas de la vida, y el trabajo es distinto en cada una de ellas, pero igualmente necesario. En los niños, la fisioterapia evita que las tensiones del crecimiento se instalen y condicionen su desarrollo postural. En los adultos, permite mantener la función física y evitar que el desgaste del uso cotidiano, la postura, el estrés, el sedentarismo o el ejercicio intenso sin recuperación adecuada, se conviertan en lesiones crónicas. En las personas mayores, recupera movilidad, mejora el equilibrio y permite seguir viviendo con autonomía y sin dolor.

La recuperación, la gran olvidada

El cuerpo es nuestro instrumento para la vida. Cuando lo usamos, lo desgastamos. Si no lo reparamos, ese desgaste determina cómo vivimos, cuánto nos movemos y hasta qué punto podemos participar en nuestra propia vida. La fisioterapia preventiva es una inversión en años de vida funcional.

La función del fisioterapeuta es regenerar las estructuras, recuperarlas con el objetivo de preservar su función. No se trata de intervenir solo cuando algo duele mucho. Se trata de mantener el cuerpo en el mejor estado posible durante la mayor cantidad de tiempo. Esa es, en mi opinión, una de las claves reales de la longevidad.

La pérdida de movilidad que asociamos al envejecimiento no es inevitable. En la mayoría de los casos es consecuencia de lesiones crónicas no tratadas y de un aparato locomotor que no ha recibido el mantenimiento que necesitaba. La fisioterapia preventiva, a cualquier edad, es la herramienta para frenar ese deterioro, recuperar la función y mantener la calidad de vida.

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